En el Siglo XVII mediante Real Cédula se le otorga el título de "Ciudad Real de Minas" al Asiento Minero de San Esteban de Yauricocha.
En 1771, Siglo XVIII, el Virrey Amat y Juniet concede a Cerro de Pasco el título de "Distinguida Villa de Cerro de Pasco".
En 1840, siglo XIX, el Congreso Constituyente instalado en Huancayo por mandato del Presidente, Mariscal Agustín Gamarra, le otorga el título de "Ciudad Opulenta", por su prosperidad y aporte al erario Nacional, basándose en la minería.
Fuente: Wikipedia
La región de Pasco, hasta entrado el siglo XVII se caracterizó por la presencia de algunas reducciones dispersas que ocupaban microclimas en un territorio sumamente hostil,donde predominan las zonas de Puna. Solamente la búsqueda de nuevos yacimientos mineros atraerá a los dominadores hispanos hacia estos parajes.
En este contexto, que el primer vestigio importante de presencia humana en la zona de Cerro de Pasco ocurre en el siglo XVII. Según la tradición, se señala que en 1630 un indio, llamado Huaricapcha, informa a un español, don Juan Joseph Ugarte hacendado de la quebrada de Huariaca, de la existencia de una rica veta de plata. Este hacendado al descubrir el paraje abrió su propia mina, la cual atrajo más adelante a numerosos aventureros.
Ello motivará la formación de un pequeño poblado de pocos habitantes, situación que casi no variará hasta la segunda mitad del siglo XVIII, en que las vetas de Pasco cobrarán mayor importancia por el descubrimiento de nuevos socavones, a la par que declina la explotación minera de Potosí.
Para 1769, Cerro de Pasco era aún un pequeño poblado que concentraba 90 españoles, 104 mestizos y 92 indios, sumando en total 286 habitantes. Pese a que ya es reconocido como un centro minero, se trata de un yacimiento más entre los numerosos que son explotados por los españoles. Será solamente el descubrimiento del socavón de Yanacancha el que multiplicará el potencial minero de la región y convertirá a este humilde poblado en uno de los centros urbanos más importantes del virreinato.
Tomado de: Cerro de Pasco. Apogeo y crisis de un modelo urbano - minero